Partido del día · 26 de septiembre de 2026
Silva 0-2 Boiro
El que entrena solo
En el minuto noventa y algo de un partido ya perdido, David García se ganó una tarjeta amarilla. El Silva caía 0-2 en A Grela y no quedaba nada por discutir: el Boiro se llevaba la tarde y de paso el invicto del anfitrión. No sé qué hizo exactamente el centrocampista para merecer la cartulina. Sé lo que indica: que en aquel campo, con el resultado cerrado y unas trescientas personas en la grada, había alguien que todavía no había firmado la rendición.
El partido fue el que se esperaba: igualado, tacaño, con dos equipos que se conocen el paño. El Boiro tuvo la paciencia de los que van sobrados de confianza —cuenta por victorias sus tres primeras jornadas— y esperó a la segunda mitad para hacer daño. El segundo gol llegó envuelto en polémica, con David Buyo tendido en el centro del campo mientras el balón pegaba en el palo y alguien lo remachaba. Luego hubo que retirarlo con una brecha. El fútbol tiene esa crueldad distraída: sigue jugando aunque tú te hayas caído.
El marcador, a estas alturas de septiembre, no significa gran cosa. La trayectoria del hombre de la amarilla, sí. David García empezó a jugar en Tercera en la temporada 2010-11 y va por la decimoséptima seguida. Diez clubes, alguno de ellos dos veces. En el fútbol de arriba una carrera se dibuja como una escalera: cada peldaño, un contrato mejor. La suya es más bien un camino de vuelta. Se fue del Silva hace tres años y ha regresado. “Lo siento como si fuera mi casa y lo pongo por delante de todos los clubes en los que he estado”, dice. Hay carreras que se miden en ascensos y otras que se miden en regresos.
De todo lo que cuenta, me quedo con una frase dicha sin solemnidad: “Me lo curro, porque también entreno mucho por mi cuenta”. Ahí está el asunto. Un profesional de élite tiene una industria entera empujándolo por la espalda: preparadores, nutricionistas, cláusulas, cámaras. Uno se levanta porque hay un edificio que no le deja no levantarse. En estas categorías no hay edificio. La vida se gana casi siempre en otro sitio, y sin embargo alguien decide, a los treinta y cinco años, salir a correr por su cuenta un martes cualquiera para llegar entero al domingo. Nadie lo supervisa. Nadie lo aplaude. No es disciplina: es una forma pudorosa de decir que ama esto.
A mí el final me llegó antes de lo que había calculado, como les llega a casi todos, y desde entonces miro con una envidia limpia a los que pueden decidir cuándo bajarse. Él ya lo ha pensado: “Si en algún momento veo que no estoy rindiendo como debería, seré el primero en dar un paso al lado”. En el fútbol grande esa frase casi no se escucha; allí los finales se administran, se negocian, se aplazan hasta que alguien tiene que decirlos en voz alta por ti. Aquí, en cambio, la dignidad todavía es un asunto privado entre un jugador y su espejo.
No conviene idealizar la permanencia, que a veces es solo inercia. Y tampoco hay que reprocharle nada al Boiro, que juega con la prisa legítima de quien quiere subir, ni a los chavales que en A Grela compiten “contra chavales a los que llevo quince años”, como él mismo dice con humor. La ambición de irse es tan noble como la de quedarse. Solo que se cuenta más.
Y luego está lo otro, que él resume sin darle importancia, como quien comenta el tiempo: “sigo jugando con la misma ilusión que en mi primera temporada”.
Columna generada con IA e inspirada en el estilo de Jorge Valdano. No es un texto suyo: los recuerdos en primera persona son una recreación. Cómo se hace.
Fuentes
- https://dxtcampeon.elidealgallego.com/o-noso-futbol/2026-09-07/david-garcia-eternamente-en-tercera-877749.html
- https://dxtcampeon.elidealgallego.com/o-noso-futbol/2026-09-19/cronica-el-silva-sufre-su-primera-derrota-contra-un-boiro-imparable-0-880034.html
- https://minutonoventa.com/silva-boiro-cronica-0-2/